Columnista

Gabriela Romeu

Por: Gabriela Romeu

En Quilombo da Lapinha, en el pueblo de Matias Cardoso (MG), hay el “umbuzeiro de Dinda”, árbol soberano y acogedor. La frondosa planta, que da el fruto “umbu”, tiene ese nombre porque fue debajo de él que Dinda, apodo de Maria Aparecida, nació, por las manos de la señora Irotildes, que ya se ha perdido la cuenta de cuantos niños auxilió venir al mundo.

Foto Samuel Macedo/Infâncias

Testigos del cotidiano, los árboles son guardianes de muchas historias. Y también de un montón de juegos. Generalmente es debajo de ellos que las niñas y niños se sienten acogidos para jugar. ¿Te gustaría ver a un niño jugando? Busca pues el patio de una casa, ve donde está la sombra del árbol y si no es allí que está él, enrollado en sus raíces…

El “umbuzeiro” del Quilombo de la Lapinha es testigo de la historia de familias que hace tiempos viven allí. Son familias de “vazanteiros”, personas que habitan islas del río São Francisco y viven en el ritmo de los flujos y reflujos del “Velho Chico”, que, según el pueblo de allá, es “el padre y la madre” de todos, siempre garantizando el pescado de todos los días.

Son “vazanteiros” y “quilombolas”, o sea, descienden de hombres y mujeres que desde hace décadas lidian por aquellas tierras y aguas. Son hijos, nietos y bisnietos de negros como Nhô Nhô Bento, que se murió con casi cien años y enseñaba a los niños contando historias, anécdotas, fábulas.

En Quilombo da Lapinha, los chicos y chicas juegan a hortelanos – y hacen plantaciones en los reflujos, igual que sus padres, que se dividen entre los trabajos de la agricultura y de la pesca. Hacen bolitas con barro (“gudinhas”) y así juegan una tarde entera. Construyen cochecitos de varas y corren por los terrenos.
La dueña Isabel de Souza Mota, 55 años, que hace las mejores “galletas de araruta” del mundo, nació en la “Ilha da Ressaca”, en el río São Francisco. Explica que “el vazanteiro planta frijoles, maíz, tomate, sandía, patata, cebolla en el barro, en las orillas del río”. “Cuando el río viene de nuevo, recogemos todo”, completa.
Es la madre de 12 hijos, todos nacidos y creados en el campo, con las creencias, recetas caseras y rezas. “Los tuve a todos en el campo, con el auxilio de una tía que es partera”, se acuerda nostálgica del “olor gustoso de niño joven”.
Cáscara de imburana roja se usaba para curar ombligo de niño. Talón de calabaza sacaba el cólico. Para que un niño aprendiera a nadar, lo mejor era ingerir un pez piaba entero (y beber un trago de agua). Son algunas recetas de los mayores del “quilombo”, en dónde los médicos sólo han llegado los días actuales.

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Gabriela Romeu
Gabriela Romeu

Gabriela Romeu es periodista y documentalista. Es una de las idealizadoras del proyecto Infancias (www.projetoinfancias.com.br), que está documentando la vida de niños en diferentes sitios del país. En este espacio, se publican registros y vivencias del proyecto, además de otras reflexiones sobre las infancias.